Terapia Familiar en Palma de Mallorca

La convivencia familiar no siempre es sencilla. A lo largo del tiempo pueden aparecer tensiones, malentendidos, conflictos entre padres e hijos o dificultades que afectan al equilibrio del hogar. Cuando los problemas se repiten y generan desgaste emocional, la terapia familiar en Palma de Mallorca ofrece un espacio seguro donde poder abordar la situación con acompañamiento profesional.

El objetivo no es buscar culpables, sino generar cambios que mejoren la comunicación, reduzcan la tensión y fortalezcan los vínculos.

Terapia de familia

La familia funciona como un sistema: cuando uno de sus miembros sufre, el resto también se ve afectado. Por eso, en muchas ocasiones, trabajar únicamente con una persona no es suficiente. La terapia familiar permite comprender cómo se están relacionando los distintos miembros y qué dinámicas están manteniendo el malestar.

Conflictos entre padres e hijos

Las discusiones constantes, los problemas de conducta o el distanciamiento emocional suelen ser señales de que algo necesita atención. En la adolescencia, por ejemplo, es frecuente que aparezcan choques importantes que desbordan a los padres y generan frustración en casa.

La terapia familiar ayuda a reconstruir el diálogo, establecer límites más claros y recuperar una relación basada en el respeto mutuo.

Dificultades en la comunicación familiar

En algunas familias no hay grandes conflictos visibles, pero sí una sensación constante de distancia, incomprensión o tensión silenciosa. Se habla, pero no se escucha. Se convive, pero no se conecta.

En terapia trabajamos para que cada miembro pueda expresar cómo se siente sin miedo a ser juzgado. Aprender a comunicarse de forma más clara y empática reduce la escalada de conflictos y favorece un clima emocional más estable.

Separaciones, cambios y nuevas etapas

Las familias atraviesan momentos de transición que pueden desestabilizar el equilibrio interno: separaciones, mudanzas, pérdidas o cambios importantes en la estructura familiar.

La terapia familiar puede acompañar estos procesos para reducir el impacto emocional, especialmente cuando hay menores implicados. Adaptarse a una nueva realidad requiere tiempo, pero también orientación adecuada.


Un espacio neutral y estructurado

La consulta se convierte en un espacio donde todos los miembros pueden hablar en igualdad de condiciones. Como terapeuta, mi función es facilitar el diálogo, ordenar la conversación y ayudar a identificar patrones que quizás no son evidentes desde dentro.

El proceso se adapta a cada familia, ya que no existen dos dinámicas iguales. En algunos casos se realizan sesiones conjuntas; en otros, pueden combinarse con espacios individuales si la situación lo requiere.

Ofrezco sesiones presenciales en Palma de Mallorca y también modalidad online cuando la logística familiar lo hace más conveniente.


Primera sesión de terapia familiar

La primera sesión permite comprender qué está ocurriendo y definir objetivos realistas de trabajo. A partir de ahí, se establece un plan de intervención orientado a mejorar la convivencia y fortalecer el sistema familiar.

Buscar ayuda no significa que la familia haya fracasado. Significa que existe la voluntad de mejorar.

Si sentís que la convivencia se ha vuelto difícil o que la comunicación está deteriorada, podéis solicitar una primera sesión y empezar a trabajar en un entorno profesional, confidencial y estructurado.

Preguntas frecuentes

Es recomendable cuando los conflictos se repiten y no encontráis una forma eficaz de resolverlos, cuando la comunicación se ha deteriorado o cuando la convivencia genera tensión constante. También es útil en momentos de cambio importantes como separaciones, problemas con hijos adolescentes o situaciones de crisis que afectan al equilibrio del hogar.

No siempre. Lo ideal es que participen las personas directamente implicadas en la situación, pero en algunos casos el proceso puede iniciarse con uno o varios miembros y posteriormente incorporar a otros. Cada familia tiene una dinámica diferente y el enfoque se adapta a esa realidad.

Es una situación frecuente. En estos casos puede iniciarse el trabajo con quienes sí están dispuestos a acudir. A menudo, cuando comienzan a producirse cambios en la dinámica familiar, la persona reticente se muestra más abierta a participar.

La duración depende del tipo de conflicto, del nivel de implicación y de los objetivos establecidos. Algunas familias experimentan mejoras en pocas sesiones, mientras que otras requieren un proceso más profundo y gradual.

Sí. Cuando hay menores implicados, el trabajo se adapta a su edad y nivel de comprensión. En muchas ocasiones, mejorar la dinámica entre los adultos tiene un impacto muy positivo en el bienestar de los hijos.

También puedo ayudarte en otros ámbitos como la depresión, la ansiedad, la autoestima, la hipnosis clínica o la terapia de pareja.